Cómo montar un despacho a partir de muebles reciclados

Con motivo del Día Internacional del Reciclaje que hoy celebramos y que tanto nos gusta celebrar, queremos compartir con todos vosotros la forma en que, reutilizando cosas montamos mi despacho en Enevento.

El despacho en cuestión está en un torreón de ladrillo visto, es una habitación diáfana de unos 30 metros cuadrados con ventanas a cada lado. Unas ventanas que son mis ojos de mirar bonito, porque dan a las montañas, el campo, las nubes y algún que otro parapente flotando en el aire que me alegra el día cada vez que salen a volar; porque esta zona es muy frecuentada por los parapentistas. Yo misma me “tiré al cielo” en una ocasión. Y digo me “tiré” literalmente, porque después de ponerte el parapente, echas a correr por la montaña hasta llegar al filo; una vez ahí has de seguir corriendo como si siguieses pisando el suelo, cosa que ya no ocurre porque vas como corriendo por el aire. A partir de ese momento se produce la magia maravillosa de volar o más bien, de flotar. El momento más adrenalínico que he vivido en mi vida y la media hora más mágica que pasé “paseando entre las nubes”. Pero vamos al lío, que me voy del tema…

 

Teníamos esa habitación con un suelo en mármol blanco un pelín horroroso y las paredes en color vainilla un poquito desfasadas. Pusimos la base del trabajo con un parquet en castaño y unas paredes en ese verde turquesa de las aguas marinas tan bonito, inspirador y de actualidad.

A partir de ese “lienzo” en blanco, comenzamos a restaurar muebles, algunos de ellos abandonados en la calle y la mayoría, de esos que nuestros amigos y familiares ya no usan y acaban en mi casa porque soy “adicta” al reciclaje. Me maravilla coger un objeto o mueble y darle otro uso, imaginarlo con otro aspecto y otra utilidad, comenzar sin ninguna idea preconcebida la “metamorfosis reciclera” y ¡¡a crear!!

 

Esta es la rueda de la bicicleta de mi hija que, después de “encontrarse” por sorpresa con un muro quedó un poco inservible para su misión en la vida, así que tras enderezarla, pasó a formar parte de la pared con unas orquídeas blancas muy elegantes, unas cintas para cubrir los cantos y un espejito mágico por si hace falta un retoquito. Y desde luego, el recuerdo de aquel momento en que mi pequeña aprendía a montar en bici (ella salió ilesa físicamente, aunque dolorida moralmente).

Unas sillas antiguas abandonadas en la calle con las que bastó un buen fregado a fondo, lija y unas manitas de pintura para poner en uso de nuevo con el encanto de lo vintage. Las patas de un tonel de vino que pasó a mejor vida y que pudieron sobrevivir a la intemperie de algún lugar muy lluvioso, ahora son una mesita auxiliar, junto con una bandejita de 2€ de la tienda asiática de mi amiga Li.

 

 

 

Una especie de cajonera que se convirtió en mesita auxiliar para la impresora y cosas varias que guardar, con unas preciosas servilletas de decoupage, unas orquídeas (que no nos falten…) y unas canastas de mimbre como contenedores. Un marco de madera muy ochentero que andaba abandonado en el trastero, se convirtió con pintura de tiza blanca y unas flores secas en un bonito tablón de anuncios. Y una mesita que resultó ser de Ikea, pero que andaba esperando el camión de la basura, a la que le dimos una segunda oportunidad con tornillos nuevos, tela de saco y unas bonitas mariposillas turquesa. Que nos gusta la mariposa… Y ese listón blanco tan grande, era el lateral de una cama de dormitorio juvenil, que se convirtió con decoupage y pegatinas, pintura y jabón, en un soporte decorativo para poner lucecitas led con forma de setas.

La puerta de un armario de dormitorio con una madera impecable y un espejo igualito de nuevo, que andaba mirándonos con carita de corderito junto a un contenedor cerca del despacho, pasó a ser un bonito espejo con una manita de pintura a la tiza color turquesa vintage (hecha casera, ya te contaremos en otro post la receta), un tirador antiguo recuperado de otro mueble y una especie de flor de un collar que colgado al cuello era duro de llevar, así que pasó a decorar nuestro espejo. Como copete, una plaquita de madera decapada con la palabra “París” en decoupage y una pequeña orquídea.

Una madera que daba pena tirar por lo bonita que era y porque necesitamos un percherito. Con una mano de pintura de tiza negra, un estarcido con la inspiradora frase “La vie est comme une fleur”,  unos tiradores de Zara Home y ¡¡listo!! Y por último, uno de nuestros trabajos favoritos, una mesita auxiliar llena de luz (y nunca mejor dicho, porque la luz está dentro) que da un aspecto muy relajante al despacho porque es un tambor de lavadora, con lo cual está lleno de pequeños agujeritos por donde se filtra la luz y hace unas formas en el suelo y la pared que te inspiran para soñar los eventos más fantásticos que vamos a diseñar. Aquí hizo falta una radial y la paciencia y buen hacer de nuestro jefe de producción, que es como MacGyver.

Te dejamos unas imágenes de cómo quedó el despacho y el próximo día seguiremos con todo lo que hoy no nos ha dado tiempo a contar. No nos gustan los posts épicos

 

 

Esperamos que te haya gustado y sobre todo, que te animes a mirar cada objeto con los ojos “recicleros” sacando tu creatividad de paseo, porque es bueno para el medio ambiente y también para tu bolsillo. ¡¡A reciclar y divertirse!!

Gracias por tu tiempo. Nos “leemos” pronto

 

4 comentarios sobre “Cómo montar un despacho a partir de muebles reciclados

    1. No sé si nos alegra más que te haya gustado el post o tener lectoras tan activas como tú. En cualquiera de los casos GRACIAS, amiga Capi

  1. Compi como bien sabes estamos en el mismo proceso, creando nuestro rincón. Es el lugar donde expondremos nuestras decos, fotos y materiales para realizar #EventosconAlmapropia. Te ha quedado genial esa oficina, no te creerías cuantas cosas tenemos perecidas, disfrútalo compañera 💜

    1. Muchas gracias, ¡compañera! Me alegra que te guste y estoy segura que tenemos muchas otras cosas en común, además del amor por la organización de eventos y el protocolo. Un abrazo y gracias por tu tiempo.

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